Si estás buscando cobertura de salud en Argentina, seguro te cruzaste con esta duda: ¿obra social o prepaga? Y encima aparece una tercera opción: obra social + prepaga (derivando aportes).
La verdad es que no existe una respuesta universal. Depende de tu situación laboral, tu presupuesto, tu zona y cuánto usás el sistema de salud. Pero antes de elegir, necesitás entender bien la diferencia.
Arranquemos simple: ¿qué es una obra social?
La obra social es un sistema de cobertura ligado, por lo general, al trabajo y a los aportes. Si estás en relación de dependencia, parte de tu sueldo va a aportes de salud. Si sos monotributista, también hay un componente destinado a obra social.
En criollo: la obra social suele venir “atada” a tu condición laboral y se financia principalmente con aportes. Después, cada obra social tiene su cartilla, sus centros, su forma de autorizar prácticas, etc.
¿Y qué es una prepaga?
La prepaga es un servicio privado que pagás con una cuota mensual. Te da acceso a una red de prestadores (cartilla), y en algunos planes tenés reintegros para atenderte fuera de cartilla.
En general, la promesa de la prepaga suele ser: más opciones, mejor red (dependiendo del plan) y una experiencia un poco más “aceitada” (turnos, centros, autorizaciones). Pero esto varía muchísimo entre planes.
¿Querés saber qué te conviene según tu caso?
Con 4 datos (edad, situación laboral y zona) te orientamos y te pasamos opciones reales.
COTIZAR MI PLANDiferencias clave (sin chamuyo)
1) Cómo se paga
- Obra social: se financia principalmente con aportes (empleado/empleador o monotributo).
- Prepaga: se paga con cuota mensual (de tu bolsillo).
- Combinado (aportes + prepaga): derivás aportes y pagás una diferencia para acceder a un plan.
2) Red médica y cartilla
La cartilla no es solo “cantidad”. Es calidad y cercanía: clínicas, guardias, pediatría, especialistas, diagnóstico, y qué tan fácil es conseguir turno.
- Algunas obras sociales tienen buena cartilla en ciertas zonas, y floja en otras.
- En prepagas, la cartilla suele mejorar a medida que subís de plan (no siempre, pero suele pasar).
3) Autorizaciones y tiempos
Tanto obra social como prepaga pueden requerir autorizaciones para estudios e internaciones. La diferencia práctica suele estar en la agilidad (canales digitales, respuesta, etc.).
4) Copagos, reintegros y “costos ocultos”
No compares solo “cuota mensual”. Mirá:
- Copagos: extras por consulta/estudio (depende del plan).
- Reintegros: si te atendés fuera de cartilla, cuánto te devuelven y con qué tope.
- Medicamentos: porcentajes y reglas (no siempre es lo que uno imagina).
5) Coberturas y piso mínimo
Hay un piso mínimo de prestaciones que sirve como base (guardia, consultas, internación, prácticas, etc.). Ahora: “que cubra” no significa “que cubra igual”: prestador, tiempo, autorización, tope y copago. Ahí aparece la diferencia real.
El combo que muchos usan: obra social + prepaga
Esta es la jugada más común en relación de dependencia: derivar aportes para pagar menos de una prepaga. En vez de pagar el 100% de la cuota, tus aportes ayudan a cubrir una parte y vos pagás la diferencia.
¿Cuándo suele convenir?
- Cuando querés mejorar cartilla/guardia sin irte a una cuota altísima.
- Cuando tu obra social sola te queda corta (zona, turnos, prestadores).
- Cuando buscás un plan que te permita atenderte más cómodo (y lo usás).
¿Qué te conviene según tu perfil?
Si estás en relación de dependencia
- Opción A: quedarte con obra social si la cartilla te sirve y no usás mucho.
- Opción B (muy común): derivar aportes y pagar diferencia para una prepaga.
- Clave: chequeá clínicas/guardias cerca. La “mejor” en papeles no sirve si te queda lejos.
Si sos monotributista
Acá suele haber más búsqueda de optimización: elegir bien para que el aporte te juegue a favor. Muchas veces el objetivo es pagar menos logrando buena cobertura con un esquema inteligente.
- Revisá qué obra social aplica para tu categoría.
- Compará el “costo total” (cuota + copagos + reintegros) y no solo la cuota.
Si sos independiente / sin aportes
Si pagás 100% de tu bolsillo, el foco suele ser: plan acorde a tu uso + buena guardia + especialistas clave en tu zona. Un plan “carísimo” no siempre es la mejor opción si lo usás poco.
Te armamos la comparación por vos
Decinos tu edad, zona y situación laboral. Te pasamos alternativas realistas y en qué fijarte.
HABLAR CON UN ASESORErrores típicos al elegir (para no caer)
- Elegir por precio sin mirar copagos, reintegros y cartilla en tu zona.
- Suponer que “prepaga = mejor”. Depende del plan y la red real.
- No preguntar por autorizaciones y tiempos para prácticas frecuentes.
- No chequear guardias cercanas (en salud, esto es de lo más importante).
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener obra social y prepaga al mismo tiempo?
En la práctica, mucha gente “tiene” obra social (por aportes) y accede a una prepaga derivando esos aportes, pagando una diferencia. Es un esquema súper usado para mejorar cobertura.
¿Una prepaga siempre cubre más que una obra social?
No necesariamente. Puede darte más opciones de prestadores o mejor experiencia, pero depende del plan, la zona y la cartilla. Hay obras sociales fuertes en algunas regiones y prepagas flojas en planes bajos.
¿Qué debería mirar sí o sí antes de elegir?
Tres cosas: cartilla real en tu zona, guardia cercana y copagos/reintegros. Con eso ya evitás el 80% de las malas decisiones.
Conclusión
Obra social y prepaga no son “lo mismo con otro nombre”. Cambia cómo se financia, cómo se accede y, sobre todo, la experiencia real: cartilla, guardias, autorizaciones y costos extras.
Si estás en relación de dependencia, el combo aportes + prepaga suele ser la opción más eficiente. Y si sos monotributista o independiente, elegir el plan correcto según tu uso puede ahorrarte mucha plata.
¿Querés una recomendación rápida para tu caso?
Te ayudamos a elegir sin humo y sin perder tiempo.
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